Nadie dice mi nombre como tú

Me encanta como dices mi nombre
y esa forma que tienes de arrastrar las erres
me encanta que me pidas que te busque al trabajo
que me digas que no entiendes lo que escribo
adoro que afirmes que no te gusta mi poesía
pero a pesar de todo respetes mis espacios
guardes mis silencios rocosos
y mis malos ratos

me encanta que me busques
y hagamos el amor un viernes por la tarde
adoro que a pesar de ello no te importe que busque a otras
me encanta que te lleves mi coche
que me rescates al salir de la oficina
y me lleves a ver quemarse el Cantábrico
adoro que a pesar de todos estos años
de mis idas y venidas
sigas siendo uno de mis arañazos favoritos

me encanta que me enseñes otro vocabulario
que me quites malos vicios y te quieros baratos
adoro que me compres tabaco
que me enciendas los cigarros con tu asma
me encanta que te acuerdes de mi cumpleaños
y de mi whisky favorito

me inspira que no me hagas planes
ni la maleta
adoro que me improvises un domingo
que me recojas las camisetas cuando estoy solo
y me cambies las sábanas de la cama
me encantan tus silencios y misterios
y que a pesar de todos estos años
de mis revueltas y repatriaciones
sigas en ese portal
con tu perro Elvis y mis viejos libros.

Fantástico

Buscabas un mundo feliz,
así que acudimos a la llamada
de la luna llena y de los vasos.
Y pensabas atrapar tu mejor momento
en la garganta de la noche,
cuando suenan las mejores carcajadas,
se rompen barreras
y vuelan los abrazos.

Soñaste un mundo feliz,
ella volvía a¡ dolerte,
así que escapamos
conteniendo el aliento.
tu llanto fue risa,
reímos y volamos,
y pensabas en ganar el oro
o, al menos,
que te aplaudan sin crítica.

Fantástico,
nos fundimos con la cara B de la noche.
Fantástico,
somos inestables y vulnerables.
Fantástico.

Creaste un mundo feliz,
lejos de miradas que matan
y de arañazos como caricias.
Solo la luna y los vasos.
Y accediste a firmar tu mejor momento
en las piernas de la noche,
cuando llegan los finales a los principios,
cuando ese pequeño rock and roll nos pone un whisky
y vuelan las promesas.

Fantástico.

No sé

Puede que te preguntes, amiga muda,
por qué regreso a ti en mis noches más negras,
cuando las dudas llenan los huecos
que ni el whisky satisface.
Cuando la nicotina deja de saber a armonía.

Puede que te preguntes
cuántas vueltas de campana tengo que dar
para desaparecer,
cuánto humo nubla mi habitación.
Cuándo callaré.

Las colillas se desbordan,
el escalón ha sido cómplice de mi mal perder.
Las sábanas, la manta
aquella almohada.
No abrigan como antes.

Puede que te preguntes
por qué regreso a ti lamiéndome las heridas,
cuando las ganas de rendirse
son más baratas que mis mejores versos.
Cuando busco asilo como un deportado.

Puede que te preguntes.
Tal vez no.
Y no sé responder.
El mundo gira en sentido absurdo,
No sé responder