Punto débil

Aquella lágrima fue como el pistoletazo de salida,
el preludio de lo que vendría después,
la tormenta desatada que convirtió en furia tus dientes,
la tempestad de vacíos que terminó por conmovernos,
como dos niños helados al salir del agua.

Hay momentos en los que el valor no es suficiente,
en los que la confianza, los arrestos, los cojones
y los dos whiskies que te has tomado antes
no valen para nada.
Porque sabes que te vas desmoronar,
porque quieres hacerlo.

Debes hacerlo,
pero no hay forma.
No te falta nada,
nada falla.

Simplemente, sucede lo que tiene que ocurrir,
porque está escrito en tus genes.

Viene de serie.

Da igual siempre,
una lágrima en unos ojos castaños es suficiente.