Un tipo peligroso

No soy para ti,
lo supe cuando se acabó este rock,
pero había que intentarlo
intenso rayo de sol.
Me creí todas tus películas
y lo probé todo,
pero no me da para atraparte.

No soy para ti,
pero no pierdas esa intensa
sonrisa que es pura revolución,
pequeño adiós.
Yo que me creía que estaba de vuelta
y lo fallé todo,
ahora me rompo la crisma en los bares.

Aquí se queda la verdad,
se esfuman las notas del rock,
pero tenía que escribirlo
intenso calor de verano.
No soy para ti,
pero ya no importa,
ahora que lo sabes:
soy un tipo realmente peligroso,
hoy
me guardo mis momentos irrepetibles
para algún pequeño rock and roll.

Un trocito de primavera

Tu voz al otro lado del teléfono,
Ryan Adams en tu portátil,
los perros del caserío ladrando a mi vera.
No hay mucho más,
el silencio del sol,
la hierba a medio cortar
y mi imaginación subiéndote la camiseta.

Breve introducción a la locura

Las ascuas de un invierno que se aleja calientan un Bilbao
desquiciado de tanta comparación,
de niños que escupen la verdura y el chorizo de Pamplona,
de madres con la vida desgastada en los supermercados;
una ciudad que se quedó de luto en tu ausencia,
perseguida como una víbora entre los setos,
como una plaga en las avenidas.

Tus regresos han estado a punto de volverme loco,
misteriosa y solitaria has asaltado la fortaleza que construí…
… cuando volviste a desaparecer.
Pero tus retornos son de papel,
que se moja y se rompe.
Por poco me vuelves loco,
pero tengo la vista cansada y el corazón ajado,
blindado para evitar sobresaltos.

El sol rueda por las azoteas,
despejando la congestión que atenaza a mi ciudad,
las universitarias ponen su carne a la venta,
los chiquillos lucen las heridas de las rodillas
y Bilbao,
Bilbao sigue preguntándose dónde te escondes.
Maldita y vituperada.
Yo te defiendo.
Estoy de tu parte.

Tu venida a punto ha estado de darme la vuelta,
de girarme completamente entre versos y metáforas…
… cuando volviste a huir.
Estoy de tu lado,
pero si te vas,
dime adiós con tu boquita roja pequeña.

Y si te quedas,
si permaneces al otro lado,
deja que te encuentre entre las cenizas del invierno,
charlemos, bailemos y peguemos fuego al universo;
porque más allá de lo que pueda parecer,
más allá de todas las canciones sin dueño,
vivo de tu parte.

Tu regreso por poco me vuelve loco,
hablas de versos que te encogen y te estremecen.
No me malinterpretes.
Condenada y difamada.
Yo te defiendo.
Voy de tu parte.

Barcelona

Barcelona me recibe con olor a lunes,
a café para llevar
y a nicotina a tres grados centígrados.
Sus calles son el suave transitar de ilusiones,
pasiones y decepciones.

Me siento en Sants a observar el desquiciado cienpiés,
preñado de despedidas y de abrazos,
su luz es frágil y lejana,
como un sol de finales de enero,
un invierno tardío que oculta deseos de un futuro que no se presenta…
… puntual.

Y espero a que pase algo,
un milagro o , tal vez, un accidente
que de la vuelta a todo y que borre la sombras de los cristales,
que descubra la fragilidad que habita en nosotros.

Pero esta espera es como esperarte a ti,
es como imaginarte precisa y cierta,
una luz imprevista en un túnel desconocido,
como una sonrisa roja y una mirada castaña.
Esta espera es como esperar tus noticias,
imaginar tus señales y sentir que las cosas van bien.

Barcelona me recibe con su abrazo helado,
fumo e imagino que todo va bien,
mientras te espero leer…
… como un milagro.