Maldita primavera

Esta primavera
me altera con sus muchachas
pedaleando por mis calles
y me acuerdo de ti
alterándome los triglicéridos
robándome la cartera
y regalándote mis versos

Esta primavera
me altera con esas piernas
recorriendo mis cuestas
y pienso en ti
alterándome con tus pantalones sobre la cama
desvistiéndome en el baño
y comiéndote mi corazón

Esta primavera
maldita primavera
casi consigue ponerme nostálgico

Los problemas

Hace un frío que corta la respiración
de tal modo que el humo del tabaco
se confunde con el vaho que sale de la boca,
pero ahí seguimos hablando
y compartiendo cervezas
verdes como trigo en primavera.

Quemamos los cartuchos de una tarde
que prometía encuentros imposibles,
deseos inalcanzables
y sueños,
fantásticos sueños,
de lugares diferentes
en momentos inoportunos
pero con la persona precisa.

Al final
descubrimos que son más fáciles de entender
nuestros motivos tristes,
que aquellos atardeceres
ya no vivirán para siempre;
pero seguimos hablando
y compartiendo cervezas
mientras lleno el cenicero de ceniza.

Nos bebemos la tarde
y firmamos,
amigo,
que compartimos un mismo destino,
pero con diferente nombre,
con distinta condición.
Descargamos nuestro peso,
antiguo como las olas del mar que cerca nuestro bar.

Compartimos la carga del otro
nos descubrimos en sus palabras,
en cómo vive su amor
-complejo
lejano
ilusionante-
Y llegamos a la conclusión
de que no hay esperanza
-no la hay-
para aquellos que buscamos problemas,
para aquellos que no comprendemos el mundo
sin ellos.

Y queremos explicar lo que,
quizá,
no es tan extraño,
amigo:
compartimos una mismo destino,
pero con diferente nombre,
con distinta condición.

Y
a pesar de saber
que no hay esperanza
para aquellos que buscamos problemas
no sabemos comprender el mundo
sin ellos.

Breve introducción a la locura

Las ascuas de un invierno que se aleja calientan un Bilbao
desquiciado de tanta comparación,
de niños que escupen la verdura y el chorizo de Pamplona,
de madres con la vida desgastada en los supermercados;
una ciudad que se quedó de luto en tu ausencia,
perseguida como una víbora entre los setos,
como una plaga en las avenidas.

Tus regresos han estado a punto de volverme loco,
misteriosa y solitaria has asaltado la fortaleza que construí…
… cuando volviste a desaparecer.
Pero tus retornos son de papel,
que se moja y se rompe.
Por poco me vuelves loco,
pero tengo la vista cansada y el corazón ajado,
blindado para evitar sobresaltos.

El sol rueda por las azoteas,
despejando la congestión que atenaza a mi ciudad,
las universitarias ponen su carne a la venta,
los chiquillos lucen las heridas de las rodillas
y Bilbao,
Bilbao sigue preguntándose dónde te escondes.
Maldita y vituperada.
Yo te defiendo.
Estoy de tu parte.

Tu venida a punto ha estado de darme la vuelta,
de girarme completamente entre versos y metáforas…
… cuando volviste a huir.
Estoy de tu lado,
pero si te vas,
dime adiós con tu boquita roja pequeña.

Y si te quedas,
si permaneces al otro lado,
deja que te encuentre entre las cenizas del invierno,
charlemos, bailemos y peguemos fuego al universo;
porque más allá de lo que pueda parecer,
más allá de todas las canciones sin dueño,
vivo de tu parte.

Tu regreso por poco me vuelve loco,
hablas de versos que te encogen y te estremecen.
No me malinterpretes.
Condenada y difamada.
Yo te defiendo.
Voy de tu parte.

La única manera

Sus mentiras son como la vanidad,
simple e hipócrita,
hueca y apestosa.
Sus mentiras son como montañas,
milenarias y gigantes.

Tejen y tejen como pequeñas arañas,
roen tu alma y se comen tu corazón,
pequeñas ratas en tu estómago.
Sus mentiras son como cicuta,
veneno en una copa de oro.

Las sirenas me avisan:
peligro inminente,
sus sonrisas me alertan:
calzada inestable.
Pero he caído…
… otra vez.

Sus mentiras son como gasolina,
caliente y densa,
con una cerilla te harán arder.
Sus mentiras son como puñaladas,
certeras cuchilladas.

Y a pesar de todo el dolor,
más allá de la soledad,
de los relojes del pasado
y las aceras vacías;
más allá de aquellas promesas,
de atardeceres de invierno
y primaveras tardías,
más allá de todo
prefiero sus mentiras,
la única certeza sincera,
la única manera que conozco de amarlas.