Como siempre

Hay días que se me van las ganas
hay mañanas en las que me arrancaría del espejo
hay tardes en las que me borraría
te lo prometo
hay días en los que me largaría
hay horas en las que me cambio
hay instantes en las que me vuelo
te lo prometo

después llega la tormenta
y mis miedos
después me tiemblan las piernas
y la voz
después llegas tú
y lo arreglas todo

como siempre

Tatuajes

El intenso sacar de quicio de tus miércoles
junto con el lento arder de tus ascensores
macerados por mis torpes cedas el paso
el humo de tus memorias
y el descarrilar de mis cremalleras

                          son solamente
en este instante
palabras que se escapan de mis dedos

                          pero hace unos segundos
eran simplemente
tatuajes en el hipotálamo

Para decirte adiós

Ahora que ya no me escribes
y ya no me descubres
ahora que has vuelto a desaparecer
y los rumores dicen que no vas a volver
me he dejado el pelo largo
y te he escrito un poema para decirte adiós

adiós, adiós
me he quedado atrás
recordaré tu estela
ese rock and roll pegado a tus ojos
adiós, adiós
te atraparé en mis versos
e imaginaré tu sonrisa
tan roja
tan líquida
y dibujaré tu mirada
tan castaña
tan lúcida

ahora que ya no me respondes
y ya no me desenmascaras
ahora que te has vuelto a esfumar
y algunos todavía se preguntan si vas a volver
me he dejado el pelo largo
y te he escrito un rock and roll para decirte adiós

No me encuentro en los mapas

No me encuentro en los mapas
ni en la marabunta de los bares
al final de esa barra
que sostiene demasiados patinazos
y algunos sueños rotos como cristales
he perdido la ambición de vomitarme
en esta hoja en blanco
la ilusión de las aceras
con sus cuestas y escaleras mecánicas
me gustaría cortarme una oreja
como Vincent
desfigurarme y convertirme en un monstruo
ya no sé soñar
nunca lo he sabido
tampoco sé de qué color tiene sus ojos
nunca lo he sabido con certeza
estoy cansado de esa guerra fría
que convierte los amaneceres de domingo
en Guantánamo
quiero dejar de sonreír
y volverme serio
estúpido
anodino
y así dejar de escribir
versos que resbalan
como piernas en la nieve
versos que se rompen
como un corazón con mucho que perder

No me conoces

¡Cállate ostias!
No te atrevas a juzgarme,
no tengas los cojones
de reprocharme algo.
¡Tú!
Maldito reflejo del espejo.
¡Tú!
No me conoces.

Quiero equivocarme,
lo busco con ganas,
tropezarme
y arrastrarme al fondo de todo.
Porque si acierto
y al menos me gano un aplauso
Tú,
hipócrita y acojonado,
triste reflejo del espejo,
estarás acabado.

Así que me agazapo,
cuento las horas
y las briznas de hierba
que se vuelan con mi cordura.
Es esa la sensación
que te atormenta
a Ti
maldito reflejo del espejo.
Hace tiempo que no somos nada,
así que déjate de fatigas,
cuéntale tus congojas
a otro ‘pringao’,
busca otra sombra
que te cobije.

Hace tiempo que un tropezón
o un rasponazo en las rodillas
no dice nada,
porque mi parchecito en el corazón
es el chaleco antibalas que necesito.
Y me tiro por el balconcito:
¡A volar!

¡Qué pequeñitos y débiles
sois todos desde aquí arriba!
Es todo tan frágil
y el tiempo tan corto.
¡Anda! ¡La Luna!
Toma,
bébete un sorbito de mí.
Todos se ríen
pero ocultan su vulgaridad
en el desván,
en una caja fuerte sin llave.
Toma Luna,
yo te brindo mis derrotas
-las victorias son para dormir tapadito-
y
ahora
¡Baila!

¡Anda! ¡El Sol!
Toma,
tócate una rumbita
que yo pongo la letra,
pero antes,
dime una cosa:
¿dónde he metido las llaves del coche?

Allí donde solías estar

Palabras, palabras
eso es lo único que me queda para jugar.
Los recuerdos
y la memoria son frágiles
escamas de un pez cada vez más viejo.
Las palabras, palabras,
-en cambio-
son la única verdad que me sostiene.

Y me dejo caer entre los susurros
que llevan a la siguiente letra.
Asalto hiatos y diptongos,
me encadeno a las sílabas
que forman tu nombre.

Y ya no te encuentro
allí dónde solías estar.

Soy el resplandor de un rayo
la nota más aguda de un trueno,
soy aquel niño grande
atrapado en sus letras.
Tus recuerdos
y memoria son polvo
que se pega a mis botas desgastadas.
Las palabras, palabras
-tu nombre-
son lo único que me quedan para jugar.

Apunté aquello que dijiste
-sabías que si no lo olvidaría-
“el pasado está por pasar”.

Sabías que llegaría
el día de la página en blanco
de las viejas deudas
y de los ajustes de cuentas.
El día de las palabras.

Y hoy que he aprendido
a aprender aquello que me enseñaste
ya no te encuentro
allí donde solías estar.