A tumbos y a tumbas

Te quiero sentada en esa acera
embadurnada de toda la provocación que el alcohol te da.
Te quiero bailándole las horas a la noche
contoneando ese culo y caderas barnizadas de Levi’s negros.

Te quiero entre mis piernas
secándome las dudas con tus labios
y
también
atrancada en el baño, con mis urgencias y diferencias bebiéndose la cerveza en la cocina.

Te quiero con tu pantalón corto
joder, no,
te quiero sin el puto pantalón
te quiero sin la camiseta
te quiero desnuda.
Insaciable.
Ágil.

Pero a pesar de esto
te quiero con tus miedos,
con tus guerras
con tus dudas e incertidumbres.
Te quiero con tu música
y con tu cine.
Te quiero en mi móvil
a cualquier hora, cualquier día.
En cualquier momento.

Y entiendo lo que dices,
porque voy a tumbos y a tumbas
porque hay demasiada mierda que ordenar
y ya será lo que el tiempo nos deje hacer.
Seguro.

Así que sí,
corazón,
te quiero en pasado
y en futuro imperfecto,
pero sobre todo
te quiero cerca.

Te comían (Lo sé)

Tus piernas ardían
como el Coloso en llamas,
te comían con los ojos incendiados,
mientras tanto,
yo deseaba que fueses de esas
que nadie recomienda.

Y ahora que ha llovido sobre esas miradas,
me entusiasma esa forma
que tiene de tocarte la poesía.
Lo sé, bebo a destiempo,
te escribo a deshoras:
“Fuiste musa”.
Dime, qué te cuesta decir vale.

Lo sé, Dios se ha largado
sin pagar sus copas.
Lo sé, Dios se ha escapado
sin soltar prenda.
Lo sé,
lo sé de verdad,
lo sé desde el principio.

Lo sé,
lo mejor de ti
es el misterio
y ese rastro de confeti
que te acompaña.

Te comían incendiados
y tus ojos brillaban
como la Estrella Polar,
mientras tanto,
yo admiraba tu delicadeza espartana.

2019-2020

Soy un personaje
y me salgo de este 2019
eterno y convulso
fugaz y siniestro,
libre,
libre,
libre de todo lo que me ata.

Me siento en mi desván,
cierro los armarios,
aquellos que esconden esos cadáveres
frescos,
todavía calientes
con todas las dudas de mis noches;
y repaso la cartilla de los días
que fueron encrucijadas.
Cierro el álbum con fotos
amarillas
por el paso de 365 sueños,
ajadas por aquellas promesas,
cogiditas en una servilleta,
que nunca llevé a buen puerto.

Soy un personaje
y me salgo de este 2019
con orgullo y dignidad.
Me patearé la siguiente parada
2020.
Saboreo sus promesas:
eternas y convulsas,
fugaces y siniestras.
Libre,
libre,
libre de todo lo que me ata.

Dos
cero
dos
cero.
Cómete esas uvas
y sonríe esta noche
cuando pienses en el futuro
que te espera,
en tus mejores episodios.
Dos
cero
dos
cero.
Brinda con cava
-o champán-
y sonríe en ese momento
cuando descubras que tu futuro
pertenece a tus manos
corazón
y piernas.
Dos
cero
dos
cero.
Besa a quienes más quieres
y sonríe esa noche
cuando saborees tu momento,
el que se anida en tus ojos
y en tus labios.
Aquel que tiene tu nombre.
Y el de nadie más.
Aquel que no te podrán arrebatar.

2
0
2
0
Sonríe.