A toda hostia

Los corazones locos
de los sábados de madrugada.
Las motocicletas oxidadas
de los chicos malos del barrio.
Las canciones de carretera
en la radio de los taxis.
It’s been a long time since
I rock and rolled
Miradas que esperan milagros
de noches lanzadas.

Esta noche algunos desbarran
con ojos vidriosos y palabras que se atrancan.
Los móviles esconden mensajes
que nunca verán la luz.
Y agradeces el no estar solo.

Las sombras de la noche
dibujan estelas temblorosas en ese cielo
que pasa a toda hostia
y agradeces ver esa sonrisa
gigante,
tal vez desganada,
pero sincera y divertida.

El amanecer lejano tras los cristales.
Hace frío, pero quieres seguir ahí.
Las despedidas histéricas
de los abrazos de domingo.
Varias almas en pena
confían en cualquiera.
El sonido de algunas persianas
-que cierran-
se confunde con el de algunas cremalleras
-que se abren-.

Las colas y las sombras
son ríos mansos
repletos de cansancio.
Y se alarga el momento
y agradeces escuchar esa risa
serena,
tal vez cansada,
pero espontánea y distraída.

Los corazones locos
de los sábados de madrugada
ya no te importan
bajo este cielo
-de estelas temblorosas-
que pasa a toda hostia.

Ración de miedo

“Córtate el pelo”
tu carita somnolienta, marcada por las sábanas, sonríe.
El café y el dominical en la mesa;
devoramos una ración de miedo
tostadas y mermelada.

“Tendremos jaleo con mis viejos”
tus manos pequeñas, frías de invierno, aprietan las mías.
Libros y papeles sobre el mantel;
nos deslumbró nuestro reflejo
en los cristales rotos.

El coche y la niebla,
parados en el Puerto Viejo, a golpe de ola, follamos.
Las lunas y las ventanillas empañadas;
devoramos una ración de miedo
corazones y cremalleras.

“Deja de fingir que estas loco”
tu espalda fina, abrazada por mi camiseta, se estremece.
El edredón en el suelo;
disfrutas de mi corazón
un juguete en tus manos de niña.

Claudicamos la noche del carnaval,
brillas en aquella fiesta, estrellada, repleta de gritos.
Las canciones urgentes en los bares;
devoramos una ración de miedo
encontramos consuelo.

“Pasa la vida. ¿Quién se acordará mejor?”
tus ojos azules, manchados de miel, me escrutan.
La pensión de la playa;
nos deslumbró nuestro reflejo
el olor del salitre y del amanecer.

“Cuando besas a alguien es difícil no hacerlo otra vez”
*El amor es la moneda
que dejamos siendo niños en la vía del tren.
Tu cama la autopista
que incendiamos no tan jóvenes.
*Quique Gónzalez (Se nos iba la vida)