Lo que voy a hacer

Ya he vivido este mal sueño,
pero me da igual si no despierto.
He descubierto lo que voy a hacer,
pajaritos de papel
y nubes
nubes para volar.

Abandono esta realidad
de destinos mal follados,
yo me escribo la vida
y me pinto esa sonrisa
de canciones prohibidas
de canciones
canciones para volar.

Me aparco donde se esconde el sol,
voy de cabeza
y me fumo
y me bebo lo innombrable.
Escupo palabritas,
aquí es donde me espero,
entre puntos y comas.
Sin rima,
previsible
y cansado.

Ya he vivido este mal sueño,
pero cuando despierto
anida una sonrisa.
He descubierto cómo lo voy a hacer:
enciendo la luz
y pongo la música
música para gritar.

Y arde Troya
mientras mi cama sigue fría,
pero hace tiempo que dejé de estar mal follado.
Hoy me bajo al barro,
me arranco la camisa,
me corto la coleta
y empiezo de cero.

Me aparco donde sale luna,
voy como un cafre,
no sé rehabilitarme,
me fumo
y me bebo lo incontable.
Y escupo palabritas
aquí
donde la espero,
entre puntos y comas.
Sin rima,
previsible
y cansado.

Tabaco

El bar cerraba sus persianas
mientras salíais como bandidos
escapando del atraco
con los cuellos en alto y las gafas de sol.
“Ella es el rock and roll”
-pensabas buscando un cigarrillo-
Su mirada encontró tu tabaco,
encendió el mechero y sonrió
de aquella manera
que te arranca de los espejos
adelanta el tiempo
y te borra de los calendarios.

El bar cerraba sus persianas
ella seguía a tu lado
mirándote encender el cigarro
con sus pequeñas manos heladas
mensajeras de la luz más cálida.
“Ella es la última canción”
-pensabas alargando el momento-
su sonrisa
anticiclón invernal
se reflejaba en tus gafas.

El bar cerraba sus persianas
y sabías que lo ibas a dejar todo
por ese trocito de calor.
Todo.

Invierno 2012

El viento en la calle y la lluvia arrimada a los escaparates,
la gente se esconde y se abriga en los soportales.
La navidad despega en la ciudad,
aquellos que no estaban aterrizan tras puentes aéreos,
felicidad y nocturnidad… y nosotros.

Nosotros estamos lejos de allí,
tu coche enciende los parabrisas,
el dial refleja el compás del corazón.
Marchas, frenas y cambias… y te miro.

Te miro cuando pienso en la lluvia,
en las camisas y en los cafés,
en las promesas que aterrizan,
sin pasaporte y en aduanas… y nosotros.

Nosotros estamos allí,
aparcados en el rompeolas,
ajenos a la tormenta, con la luz en tu piel
y mi corazón… mi corazón.