30ºC

Me encanta el verano que se escapa
en el vuelo de vuestros vestidos
en el reflejo del sol golpeando vuestros hombros
en la autopista curtida de vuestras piernas.
Me gusta como os envuelve el calor
y sonreís cuando descubrís mi perfil
apoyado en el balcón
fumándome el estío a la sombra
escribiéndoos en las esquinas de una servilleta
o fotografiando vuestra silueta en los cristales del metro.
Me encanta el verano que se os escapa
agarrado a la suela de las sandalias
terco como el dulce amor.
Y puede que no lo entendáis
pero a pesar de mis huidas
sois el único lugar al que quiero volver.

Verano en Tarragona

El verano de Tarragona
es mágico y dulce.
Las sábanas del hotel
casi amarillas
observan tu espalda y nalgas,
pálidas y calientes,
dirigiéndose a la ducha
yo fumo apoyado en el alféizar
-sí, ya sé que es de no fumadores,
te digo-
y pienso en el sabor de tu piel,
mi país.
Y me pregunto:
¿cuándo se acabará
tu paciencia?

Nos vestimos
y bajamos,
dejamos de lado el Anfiteatro
enfilamos el mercado
te comes un helado de limón
y esperas con paciencia
mientras regateo una primera edición
de “Factotum”.
Luego te compras un precioso colgante
con forma de delfín
y sonríes feliz.

El verano de Tarragona
huele a pinos en la playa
y sabe a crema para el sol.
No sabes nadar
pero te metes al mar,
reímos, chapoteamos
y tragamos agua
-sí, ya sé que no quieres
que te moje el pelo-
y pienso en el sabor salado de tus besos,
mi país.
Y me pregunto
si tendré que aprender
a recordarte.

Conducimos
volvemos a casa
tus piernas se queman en el salpicadero,
a ratos echamos una cabezada
escribo en tu cuaderno naranja.
En tu turno nos acompaña
Ken Zazpi,
en el mío retruena Robe.
Y me pregunto
si al volver me querrás
como en este verano de Tarragona.