Helado de limón

La imagino desnuda
estas noches de calor.
Sé que no es un delito desear saborearla
como un helado de limón
con esa canela afrodisíaca
que me dispara las perversiones
y congela el aire acondicionado.

La imagino

muy desnuda
tanto que el sol se esconde en mi cama
avergonzado de tanta luz
deseando
como yo
extender sus dedos desde los párpados a los pies
con una parada técnica en sus pechos
cintura
y caderas.

La imagino desnuda
porque es lo único que me queda
en este exilio de palabras hiladas
en este juego del gato y el ratón
esperando que me cace
y me deje saborear su esencia de limón
y canela.

A veces

En esos ojos navega un poema a medio escribir
tan cerca que podría terminarlo
tan lejos que se me alargan los calendarios
En esos ojos suena una canción de carretera
suave
leve como la brisa de esta noche estrellada

Me gusta escuchar tu voz
imaginar lo que hay más allá de tus fronteras
pensar en que
aunque no lo deba decir
me gustas
a veces

En esas piernas se acurruca el sol
lento
como fotogramas de tu piel
En esas piernas
lo sé
se han fraguado imperios
se han rendido conquistadores

Me gusta pensar en todo lo que callas
imaginar las heridas de tu corazón
desinfectadas con nicotina y alcohol
pensar en que
a pesar del misterio
–tal vez por el misterio–
me gustas
ahora

Yo sé lo que te pasa

Aunque no lo creas,
sé lo que te pasa,
comprendo lo que sientes.
Y sé lo que piensas,
sé que no te quieres imaginar.

Yo sé lo que te pasa,
esas paredes que te comen,
ya no son lo que fueron ayer.
Esas sábanas y manta
no abrigan tanto sin él.
Y sé lo que sientes,
sé que estás atrapada en una noche infinita,
sé que el sol no llega.

Yo sé lo que te pasa,
porque eres una gota de lluvia,
una canción de carretera.
Así que sé lo que te pasa.

Aunque no lo creas,
sé lo que te pasa,
entiendo lo que sientes.
Sé que no te quieres imaginar.

Aunque lo sé,
no hace falta que seas tan educada
conmigo.
No hay ambición en mi,
ni conflicto de intereses,
solo una mano tendida,
para colorear montañas.
No me confundo,
no te confundo.
Soy un extranjero.

Aunque tengo un par de paginas tuyas
y aunque tengo que decirte
que eres alguien especial…
… a veces
no hace falta que seas tan educada
conmigo.
Soy un extranjero.

Yo entiendo lo que te pasa.

Aunque sea un rato

Hoy me cambio y me saco del listín telefónico,
hoy pago las deudas de los bares,
hoy me quedo en paz con mis acreedores,
prestamistas, amantes y delincuentes;
esta tarde me cambio y me largo.

Las calles de papel se incendian bajo el sol de invierno
con sus camisas largas desapasionadas,
sus cafés repletos de reproches y ausencias.
Las calles arden y yo me busco entre mis líneas.

Y no me reconozco,
solo a trazos,
despiezado como un juguete roto.

Ojalá alguien me salve.
Esta tarde.
Me rehabilite,
con una sonrisa,
con una cerveza
o con una mirada…
… aunque sea un rato.

Ojalá seas tú,
y nadie más,
quien me saque a bailar.
Ojalá seas tú,
y nadie más,
quien me ayude a encontrarme entre mis líneas…
… porque hoy me cambio y me borro,
porque hoy necesito mi dosis de ilusiones,
porque hoy necesito renovar mis sueños,
porque hoy necesito saber quién soy.

Aunque sea un rato.