Cuentas

Aún recuerdo los silencios,
las multiplicaciones y los labios,
el éxtasis de las canciones y la despedida de las sumas.

La vida calculó,
giró los dados y las poesías.

Yo te busqué.

Aún recuerdo las emociones salvajes,
las montañas y los azulejos,
la religión de mis calentones y la medicina de tus ojos.

La vida enumeró sus deudas.
Perseguí los fantasmas y la división de demonios,
busqué tu aliento

tenté los otoños de aquella despedida,
besé el polvo y pensé en ti.

Yo te busqué.

Aunque sea un rato

Hoy me cambio y me saco del listín telefónico,
hoy pago las deudas de los bares,
hoy me quedo en paz con mis acreedores,
prestamistas, amantes y delincuentes;
esta tarde me cambio y me largo.

Las calles de papel se incendian bajo el sol de invierno
con sus camisas largas desapasionadas,
sus cafés repletos de reproches y ausencias.
Las calles arden y yo me busco entre mis líneas.

Y no me reconozco,
solo a trazos,
despiezado como un juguete roto.

Ojalá alguien me salve.
Esta tarde.
Me rehabilite,
con una sonrisa,
con una cerveza
o con una mirada…
… aunque sea un rato.

Ojalá seas tú,
y nadie más,
quien me saque a bailar.
Ojalá seas tú,
y nadie más,
quien me ayude a encontrarme entre mis líneas…
… porque hoy me cambio y me borro,
porque hoy necesito mi dosis de ilusiones,
porque hoy necesito renovar mis sueños,
porque hoy necesito saber quién soy.

Aunque sea un rato.