(des)Esperanza

Esperan que decidamos si vamos a cubrir nuestros ojos
con la venda más oscura de la realidad
o si cerraremos esas bocas
-cansadas de gritar-
con la mordaza de la desidia.

Nos han dejado desamparados,
internados en ese casino que es su vida,
ajena al ruido de las calles,
lejos de los cristales rotos…
… de las casas vacías.
Nos han dejado sin padres
y se han llevado a nuestras madres.
Pretenden que enterremos ese futuro
donde los sinónimos de libertad
verdad
esperanza
y luz
se anidan en las bibliotecas.

Que se pudran nuestras palabras
y se mueran nuestros puños.
Esa es su vana esperanza.
Mientras tanto
en la ruleta de la fortuna
y en el blackjack de los mercados,
-esos sórdidos lugares
en los que fluctúan la vida
y el porvenir-
esperan encontrar balas doradas
y titulares de telediario.

Esperan una nueva diáspora,
el éxodo de Moisés, Josué y Caleb.
Esperan que tras desarbolar nuestro velero
y desarmar nuestros labios
salgamos y cerremos por fuera.

Esperan tanto que no se han dado cuenta
de una cosa.
Y lo tenían a la vista.

No podemos perder más
quienes nada tenemos.

Ración de miedo

“Córtate el pelo”
tu carita somnolienta, marcada por las sábanas, sonríe.
El café y el dominical en la mesa;
devoramos una ración de miedo
tostadas y mermelada.

“Tendremos jaleo con mis viejos”
tus manos pequeñas, frías de invierno, aprietan las mías.
Libros y papeles sobre el mantel;
nos deslumbró nuestro reflejo
en los cristales rotos.

El coche y la niebla,
parados en el Puerto Viejo, a golpe de ola, follamos.
Las lunas y las ventanillas empañadas;
devoramos una ración de miedo
corazones y cremalleras.

“Deja de fingir que estas loco”
tu espalda fina, abrazada por mi camiseta, se estremece.
El edredón en el suelo;
disfrutas de mi corazón
un juguete en tus manos de niña.

Claudicamos la noche del carnaval,
brillas en aquella fiesta, estrellada, repleta de gritos.
Las canciones urgentes en los bares;
devoramos una ración de miedo
encontramos consuelo.

“Pasa la vida. ¿Quién se acordará mejor?”
tus ojos azules, manchados de miel, me escrutan.
La pensión de la playa;
nos deslumbró nuestro reflejo
el olor del salitre y del amanecer.

“Cuando besas a alguien es difícil no hacerlo otra vez”
*El amor es la moneda
que dejamos siendo niños en la vía del tren.
Tu cama la autopista
que incendiamos no tan jóvenes.
*Quique Gónzalez (Se nos iba la vida)