Allí donde solías estar

Palabras, palabras
eso es lo único que me queda para jugar.
Los recuerdos
y la memoria son frágiles
escamas de un pez cada vez más viejo.
Las palabras, palabras,
-en cambio-
son la única verdad que me sostiene.

Y me dejo caer entre los susurros
que llevan a la siguiente letra.
Asalto hiatos y diptongos,
me encadeno a las sílabas
que forman tu nombre.

Y ya no te encuentro
allí dónde solías estar.

Soy el resplandor de un rayo
la nota más aguda de un trueno,
soy aquel niño grande
atrapado en sus letras.
Tus recuerdos
y memoria son polvo
que se pega a mis botas desgastadas.
Las palabras, palabras
-tu nombre-
son lo único que me quedan para jugar.

Apunté aquello que dijiste
-sabías que si no lo olvidaría-
“el pasado está por pasar”.

Sabías que llegaría
el día de la página en blanco
de las viejas deudas
y de los ajustes de cuentas.
El día de las palabras.

Y hoy que he aprendido
a aprender aquello que me enseñaste
ya no te encuentro
allí donde solías estar.

Paciencia

Vengo herido por el puñal de la vida,
la insufrible canción de las aceras,
el odio de las carreteras y el desliz de los mapas.

Vengo herido por la sirena del silencio,
el traquetear de las mesillas de noche,
la inseguridad de las autopistas y el frenesí de los peajes.

Ten paciencia conmigo porque tengo miedo,
el miedo del derrotado,
traigo el cansancio en las botas y en los labios.

Porque cuando se haga el silencio en tu boca,
cuando el polvo de la luna apague tus ojos,
porque cuando los abrazos se queden secos,
y cuando las palabras nunca sean suficiente,
yo volveré.

Vengo herido por el puñal de la vida,
el incesante vagar de los transeúntes,
la disciplina de las Administraciones y el hambre de sus lobos.

Vengo herido por el beso de tu boca,
la soledad de los hospitales,
el bullicio de los museos y el calor de los tranvías

Ten paciencia conmigo porque tengo miedo,
el miedo del derrotado,
porque la vida es así, cansancio en las botas y en los labios.

Y cuando se haga el silencio en tus caderas,
cuando la pólvora de tus besos se vuelva azufre,
cuando se rompan los abrazos,
y cuando las miradas nunca digan nada,
yo volveré.

Mientras tanto,
ten paciencia conmigo.