Barcelona

Barcelona me recibe con olor a lunes,
a café para llevar
y a nicotina a tres grados centígrados.
Sus calles son el suave transitar de ilusiones,
pasiones y decepciones.

Me siento en Sants a observar el desquiciado cienpiés,
preñado de despedidas y de abrazos,
su luz es frágil y lejana,
como un sol de finales de enero,
un invierno tardío que oculta deseos de un futuro que no se presenta…
… puntual.

Y espero a que pase algo,
un milagro o , tal vez, un accidente
que de la vuelta a todo y que borre la sombras de los cristales,
que descubra la fragilidad que habita en nosotros.

Pero esta espera es como esperarte a ti,
es como imaginarte precisa y cierta,
una luz imprevista en un túnel desconocido,
como una sonrisa roja y una mirada castaña.
Esta espera es como esperar tus noticias,
imaginar tus señales y sentir que las cosas van bien.

Barcelona me recibe con su abrazo helado,
fumo e imagino que todo va bien,
mientras te espero leer…
… como un milagro.