Socios

Somos socios de aventuras
de miradas
y de tus silencios.
Somos socios,
amigo,
no necesitas que te lo diga.

Nos gustan los problemas,
las camisas de once varas
y los abrazos de invierno.
Somos socios,
colega,
sabes que es así.

Ajuste de cuentas

Por vosotras he sido astronauta,
buscador de tesoros
y domador de tormentas.
Por vosotras he cazados mariposas,
tendido puentes de sábanas
y dormido al raso.

Por vuestras tardes he sido punto medio,
paraguas de primaveras
y saltador de charcos.
Por vuestros silencios he atrapado extraterrestres,
domesticado mis vicios
y amamantado mis instintos.

Vosotras habéis sido la ternura,
la pista de aterrizaje de mis resacas,
palabras precisas
y la paciencia de mis escondites.
Vosotras habéis sido las trincheras
cuando estaba en guerra con los espejos,
los abrazos incansables
y las tormentas de otoño.

Así que,
vosotras,
sed bienvenidas
a mi pequeño ajuste de cuentas.

A toda hostia

Los corazones locos
de los sábados de madrugada.
Las motocicletas oxidadas
de los chicos malos del barrio.
Las canciones de carretera
en la radio de los taxis.
It’s been a long time since
I rock and rolled
Miradas que esperan milagros
de noches lanzadas.

Esta noche algunos desbarran
con ojos vidriosos y palabras que se atrancan.
Los móviles esconden mensajes
que nunca verán la luz.
Y agradeces el no estar solo.

Las sombras de la noche
dibujan estelas temblorosas en ese cielo
que pasa a toda hostia
y agradeces ver esa sonrisa
gigante,
tal vez desganada,
pero sincera y divertida.

El amanecer lejano tras los cristales.
Hace frío, pero quieres seguir ahí.
Las despedidas histéricas
de los abrazos de domingo.
Varias almas en pena
confían en cualquiera.
El sonido de algunas persianas
-que cierran-
se confunde con el de algunas cremalleras
-que se abren-.

Las colas y las sombras
son ríos mansos
repletos de cansancio.
Y se alarga el momento
y agradeces escuchar esa risa
serena,
tal vez cansada,
pero espontánea y distraída.

Los corazones locos
de los sábados de madrugada
ya no te importan
bajo este cielo
-de estelas temblorosas-
que pasa a toda hostia.

Barcelona

Barcelona me recibe con olor a lunes,
a café para llevar
y a nicotina a tres grados centígrados.
Sus calles son el suave transitar de ilusiones,
pasiones y decepciones.

Me siento en Sants a observar el desquiciado cienpiés,
preñado de despedidas y de abrazos,
su luz es frágil y lejana,
como un sol de finales de enero,
un invierno tardío que oculta deseos de un futuro que no se presenta…
… puntual.

Y espero a que pase algo,
un milagro o , tal vez, un accidente
que de la vuelta a todo y que borre la sombras de los cristales,
que descubra la fragilidad que habita en nosotros.

Pero esta espera es como esperarte a ti,
es como imaginarte precisa y cierta,
una luz imprevista en un túnel desconocido,
como una sonrisa roja y una mirada castaña.
Esta espera es como esperar tus noticias,
imaginar tus señales y sentir que las cosas van bien.

Barcelona me recibe con su abrazo helado,
fumo e imagino que todo va bien,
mientras te espero leer…
… como un milagro.