Te he echado tanto de menos hoy

Hoy me he acordado de ti,
sentado en la terraza de mi bar favorito,
al resguardo del viento en los soportales
mientras observo el resto de mesas
repletas de bolsas,
de deseos y miradas,
de parejas y familias
con los labios manchados de invierno.

Me he acordado de ti
y ya sé que te lo prometí,
“no volveré a hacerlo”,
no después de tanto tiempo,
pero disfrutando de esta pequeña victoria,
preludio de otras tantas
o,
tal vez,
de nuevas derrotas,
he vuelto a tu voz,
a esas manos ásperas
y a esos ojos serenos,
tatuados de salitre
otoños
y literatura.

Hoy te he echado tanto de menos
que me he permitido el placer
-sé que te encantaba mi súper poder-
de volver a aquellos días,
con el sol de primavera,
los higos del caserío
los poemas de Pedro Salinas
y las novelas de Patrick O’Brian.
Tú,
que tanto me has escuchado,

que me dejaste ahorcarme con las cuerdas de mi guitarra.
Tú,
que siempre confiaste en mi,
perdóname por acordarme de ti.

Los niños de la mesa de al lado,
se pelean por las aceitunas del mosto
y persiguen a su perro por el soportal.
Ha pasado tanto tiempo,
me he dejado el pelo largo
-otra vez-
aunque me lo corté
-bastante esta vez-
hace unos meses.
Sigo igual que siempre,
indisciplinado,
aventurero
y solitario.
He perdido el paraguas en el metro
-ya sabes mi cabeza-
No ha cambiado mucho por aquí.

Te he echado tanto de menos hoy,
que me he dado el gustazo
de volver a aquellas tardes
de mis primeros whiskis
-los buenos,
los caros-
a las risas de amor en las Nocheviejas
a las historias de mar y piratas
y a tus palmadas
y sonrisas:
“Eres el tipo más informal que he conocido nunca
pero ya encontrarás a tu ángel de la guarda…
… llegará en el momento inoportuno”.
Vuelvo a tu optimismo existencial,
siempre valoraste las virtudes de mi buen fraude.

Por eso,
hoy me he acordado de ti,
mientras disfruto mi pequeña victoria.
Ojalá estuvieses para verlo.
No hay ángel de la guarda,
no hay momento inoportuno,
no hay preguntas sin respuesta.
Solo un pequeño rock and roll.

Hace frío,
se me ha acabado el tabaco,
he perdido el paraguas
y tengo que volver a casa.
Te prometo que no volveré a hacerlo.

Esta semana
iré a dejarte unas flores.

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