Nunca es como uno quiere

Para Sarai

Nos encontramos en aquel cursillo,
a ti te gustaba el tipo de los pendientes,
yo bastante tenía con acecharte en las zonas comunes.
Pensábamos en cambiar el mundo,
moldearlo a nuestro antojo.
Creíamos en la justicia,
en la igualdad
y en todas las posibilidades
que se abrían a nuestro paso.
Yo me disfrazaba para hacerte reír,
tú te quedabas por las noches,
con el último cigarro,
a contarme tus ridículas historietas.
A ti te gustaba aquel tipo,
el de los pendientes de coco,
yo bastante tenía con asaltarte en la cocina.
Pensábamos en girar el universo
y en manejarlo a nuestro antojo.

Al final nos giramos a nosotros mismos,
moldeamos nuestras posibilidades
en aquel parking de Artxanda
con las luces de Bilbao como juez y parte.
Yo seguí disfrazándome para hacerte reír
bajo la lluvía,
tu continuaste quedándote,
a mi último cigarrillo,
con tus ridículas aventuras.

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