La vida convulsa

La chica de la vida convulsa
se pinta los labios de rojo
mirándose en el retrovisor,
cierra los ojos
y piensa en otro lugar.

La chica de la vida convulsa
sabe sonreírse en el reflejo
sabe morderse la vida,
cierra los ojos
y se imagina en otro lugar.

La chica de la vida convulsa
no se hace de rogar
lleva un puñao de confeti
en los bolsillos de la chaqueta
y chicles.
Muchos chicles.

Y la noche le romperá el corazón,
pero solo si tiene algo de suerte.

La chica de la vida convulsa
se aprieta la esperanza
verde como aquellos pantalones,
sonríe
y sus labios rojos le saben a otro lugar.

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