La única manera

Sus mentiras son como la vanidad,
simple e hipócrita,
hueca y apestosa.
Sus mentiras son como montañas,
milenarias y gigantes.

Tejen y tejen como pequeñas arañas,
roen tu alma y se comen tu corazón,
pequeñas ratas en tu estómago.
Sus mentiras son como cicuta,
veneno en una copa de oro.

Las sirenas me avisan:
peligro inminente,
sus sonrisas me alertan:
calzada inestable.
Pero he caído…
… otra vez.

Sus mentiras son como gasolina,
caliente y densa,
con una cerilla te harán arder.
Sus mentiras son como puñaladas,
certeras cuchilladas.

Y a pesar de todo el dolor,
más allá de la soledad,
de los relojes del pasado
y las aceras vacías;
más allá de aquellas promesas,
de atardeceres de invierno
y primaveras tardías,
más allá de todo
prefiero sus mentiras,
la única certeza sincera,
la única manera que conozco de amarlas.

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