Dónde ir

Sé lo que hiciste,
así que no me aprietes.
Yo solo tenía poemas tristes
pero nunca te bastó.

Al final pensamos en darle la vuelta a todo,
casi lo logramos en aquel duelo,
dos pistoleros con la sangre hirviendo.

No iba a ser yo quien te dijese
aquello que querías oír.
Sabes lo que hice,
pero nunca te bastó.

Al final descubrimos cómo cambiar todo,
casi lo hacemos,
nos leímos la cartilla,
nos lo montamos muy mal.
Te perdí, pero nunca supiste dónde ir.

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