Cuerpo a cuerpo

Estabas de bajón
y me encontraste.
Siempre has tenido ese don:
emboscarme en cualquier callejón,
cuando pierdes los papeles,
cuando necesitas un cable.

Bebimos en aquel bar,
tu Irlandés favorito.
El de las pintas negras,
oscuras como tu pena.
Pero no soy un ángel.

Estabas de bajón
y me cazaste.
Sabes que no sé  decir que no,
sabes que, a pesar de todo,
de las lágrimas,
las despedidas;
de marchacarme,
del descontrol a cara de perro
y de los desperfectos,
yo te voy a decir lo que otros no quieren.

No te confundas, dijiste.
No, no te confundas tú,
acabo de lijar y barnizar mi corazón.
Está como nuevo.

Estabas de bajón
y me agarraste.
En el cuerpo a cuerpo estaba nuestra mejor versión,
la del descontrol irredento,
la que quita las penas,
borra las tormentas
y pinta sonrisas.
En el cuerpo a cuerpo estaba nuestro perdón.

Una pena,
me dejé los guantes en casa.

5 comentarios

  1. Miyoto Cado · diciembre 3, 2012

    Buenísimo!

    El “qué” me ha recordado a cómo se encontraban Horacio Olivera y La Maga en Rayuela.

  2. Alfonso Gómez · diciembre 3, 2012

    Muchas gracias!

    Mentar a Cortázar, aunque sea de soslayo, es un bonito halago 😀

    • Miyoto Cado · diciembre 3, 2012

      Si me ha recordado a cómo se encontraban esos dos personajes, me ha recordado a ello, sin soslayo alguno 😛

      Grande!

      P.d: Recuerdo un helado en Bilbao. Ron con pasas…

  3. Alfonso Gómez · diciembre 3, 2012

    ¿Aarón?

  4. Miyoto Cado · diciembre 4, 2012

    jeje 🙂

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